Este fue un fin de semana muy divertido. Papi O se fue a recortar su pelo (o a mutilarse, como dicen nuestros amigos Colombianos, lol imagínate) y a hacer otras diligencias. Yo me levanté preparada para estar Relax. Hoy nada me iba a robar la paz. Me levanté destinada a ponerme más linda (lol). ¿Cocinar hoy? NO, NO, y NO. Le dije a KA y a KZ con una sonrisa en mi cara: “Mis amores, nos vamos”.
De repente suena el timbre de la casa. ¿El timbre? ¿Raro? ¡Sí! Ya hasta había olvidado su sonido. Y es que desde que tuvimos a las niñas son bien raras las visitas. Si suena el timbre puede ser una de dos cosas: Omar, que no tiene las llaves para entrar o es el cartero con un paquete que no cabe en el buzón.
Bajé del segundo piso casi corriendo por las escaleras con KA en una cadera y KZ en la otra. Cuando me asomo era una señora. La miro por la ventana y ella me mira con ojos de: " ¿Me vas a abrir la puerta o no?" Y yo todavía dudosa con la pobre señora que me gritó desde allí: "Soy tu vecina." Conocí a esta vecina hace algunos meses atrás. Una señora de Jamaica retirada del gobierno federal que siempre está sembrando flores en su jardín… ¡Ya me acordé!
Luego me pregunté: ¿Una vecina? Es un poco extraño recibir este tipo de visitas a menos de que realmente sea una emergencia o algún evento planificado con aviso previo (ustedes saben, tiempo para recoger los legos, las muñequitas, los rompecabezas, el cereal etc.) Al parecer era una Emergencia de Abuela.
Lo primero que noté fue su cara de desesperación. Me saluda y sin dejarme contestar me suplica en Ingles: “Mi hija me dejó a mi nieta de 4 años en casa y está muy aburrida, ¿Será que la puedo traer para que juegue con tu hija? Tengo que aceptar que yo no sé disimular cuando algo me sorprende y esta vez fue así al saber que alguien me encargaba a su nieta. Uno de mis defectos/virtudes de fábrica es ser analítica. Todo lo que la señora me dijo después de esa pregunta lo oí pero no lo escuché. Sólo escuchaba las miles de voces en mi cabeza: “¿Dejar a su nieta?, “¿Conmigo?, ¿Un extraño?, ¿Pero esta doña se volvió loca? Y mi cabeza seguía: ¿Pero y ella no sabe que yo tengo dos muchachas eléctricas? ¿Más regueros? ¿Pero si yo acabo de recoger? ¡Pero hoy no quiero cocinar! ¡Ya les prometí a las niñas que íbamos a salir! Luego la voz de “Mamá ten compasión con la pobre abuelita me habló”: “Cancela tus planes y dile que si.” Y así fue. Nunca había visto a una señora en sus setenTA’ y pico de años correr tan rápido y regresar. Me recordó a uno de los capítulos de FLASH (para los que se acuerden de este Súper héroe.)
Para mi sorpresa la visita fue todo un éxito. La niña, que casualmente lleva un hermoso nombre que comienza con la letra K, es una niña muy educada y divertida. Soy felíz porque no sólo le pusimos una sonrisa en la cara a una linda Abuelita, pero también a esta niña tan hermosa. Y No, la abuelita no está loca. La loca iba a ser yo si le hubiera dicho que no. Ahora KA y KZ tienen a una amiguita nueva y yo me gané la confianza y amistad de una gran vecina. Una Mamá en sus treinTA' y una Abuelita en sus setenTA'. Me encanta aprender todos los días. Hay que vivir para ayudar.


Y así las princesitas jugaron a “Dress Up”, hicieron cupcakes en la cocinita y hasta tuvimos una tarde de ricos helados.
De repente suena el timbre de la casa. ¿El timbre? ¿Raro? ¡Sí! Ya hasta había olvidado su sonido. Y es que desde que tuvimos a las niñas son bien raras las visitas. Si suena el timbre puede ser una de dos cosas: Omar, que no tiene las llaves para entrar o es el cartero con un paquete que no cabe en el buzón.
Bajé del segundo piso casi corriendo por las escaleras con KA en una cadera y KZ en la otra. Cuando me asomo era una señora. La miro por la ventana y ella me mira con ojos de: " ¿Me vas a abrir la puerta o no?" Y yo todavía dudosa con la pobre señora que me gritó desde allí: "Soy tu vecina." Conocí a esta vecina hace algunos meses atrás. Una señora de Jamaica retirada del gobierno federal que siempre está sembrando flores en su jardín… ¡Ya me acordé!
Luego me pregunté: ¿Una vecina? Es un poco extraño recibir este tipo de visitas a menos de que realmente sea una emergencia o algún evento planificado con aviso previo (ustedes saben, tiempo para recoger los legos, las muñequitas, los rompecabezas, el cereal etc.) Al parecer era una Emergencia de Abuela.
Lo primero que noté fue su cara de desesperación. Me saluda y sin dejarme contestar me suplica en Ingles: “Mi hija me dejó a mi nieta de 4 años en casa y está muy aburrida, ¿Será que la puedo traer para que juegue con tu hija? Tengo que aceptar que yo no sé disimular cuando algo me sorprende y esta vez fue así al saber que alguien me encargaba a su nieta. Uno de mis defectos/virtudes de fábrica es ser analítica. Todo lo que la señora me dijo después de esa pregunta lo oí pero no lo escuché. Sólo escuchaba las miles de voces en mi cabeza: “¿Dejar a su nieta?, “¿Conmigo?, ¿Un extraño?, ¿Pero esta doña se volvió loca? Y mi cabeza seguía: ¿Pero y ella no sabe que yo tengo dos muchachas eléctricas? ¿Más regueros? ¿Pero si yo acabo de recoger? ¡Pero hoy no quiero cocinar! ¡Ya les prometí a las niñas que íbamos a salir! Luego la voz de “Mamá ten compasión con la pobre abuelita me habló”: “Cancela tus planes y dile que si.” Y así fue. Nunca había visto a una señora en sus setenTA’ y pico de años correr tan rápido y regresar. Me recordó a uno de los capítulos de FLASH (para los que se acuerden de este Súper héroe.)
Para mi sorpresa la visita fue todo un éxito. La niña, que casualmente lleva un hermoso nombre que comienza con la letra K, es una niña muy educada y divertida. Soy felíz porque no sólo le pusimos una sonrisa en la cara a una linda Abuelita, pero también a esta niña tan hermosa. Y No, la abuelita no está loca. La loca iba a ser yo si le hubiera dicho que no. Ahora KA y KZ tienen a una amiguita nueva y yo me gané la confianza y amistad de una gran vecina. Una Mamá en sus treinTA' y una Abuelita en sus setenTA'. Me encanta aprender todos los días. Hay que vivir para ayudar.


Y así las princesitas jugaron a “Dress Up”, hicieron cupcakes en la cocinita y hasta tuvimos una tarde de ricos helados.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

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