Titi Karla, Tio Luiggy y K

Tio Isaac, Titi Liz y Koala
Ayer y hoy pasamos una de esas tardecitas chéveres con gente de calidad. Les presento a dos nuevos personajes que queremos mucho en nuestras vidas. Luiggy y Karla. Luiggy conoce a Omar desde sus años “teens”, ese es el “pana”, su best friend aquí en la Florida. El mundo dio miles de vueltas y aquí terminamos todos casi de vecinos. SON Ellos y Liz, Isaac y Baby Koala, las amistades más cercanas que tenemos de la casa y que nos vemos casi todos los días. Además fueron de mucho apoyo en los momentos más críticos de mi embarazo. Es por esto que los queremos mucho y las puertas de nuestro hogar estarán siempre abiertas para ellos.
En mi profile les dije que les iba a dar la razón por la cual no hice el Blog público, sino hasta hace unas semanas atrás. Por cierto, este blog llevaba de nombre “40 weeks and counting…” lo cambié a un nombre en español. La razón: Khamil es un milagrito de Dios. Tuve un embarazo muy complicado, además del hecho de ser primeriza, pasé por muchos momentos de prueba. Pruebas de FE. La primera vez que fui al Doctor la información que recibí fue: “Deborah, no creemos que este embarazo pueda progresar.” Créanme, esas palabras hicieron un eco infinito en mí ser y no dejaban de retumbar, las sentí en cada nervio, en todos mis músculos y cada uno de mis huesos. Fe. Es tan fácil decir esa palabra que solo lleva dos simples letras, pero en mi vida es una de esas palabras claves e importantes en ese y todo tipo de momento. “Es bien normal, Deborah, de los embarazos, las estadísticas dicen que 8 de cada 10 mujeres pierden a su primer bebe”, seguía diciendo el Doctor. Volvía otro eco sobre eco en la mezcolanza de palabras. “No hay nada que puedas hacer o dejar de hacer para evitarlo, obvio no te tires en Bongee-jumping” seguía el Doctor. Seguían los ecos como en formas de escalas, capas, brincando dentro de mí. Y yo, en lo único que pensaba era en esta pequeñit@ ser humano, con manitas miniaturas tocando mi carita. “No está ahí, Deborah”. Así estuvimos casi 4 semanas corridas. “No se ve bebe aquí en el ultrasonido, vamos a hacer un cuantitativo para verificar”. Dos semanas más pasaron y regrese. Desde día uno, yo no paraba de sangrar. Esa era la parte de más angustia para Omar y para mí. Luego de esas dos semanas el cuantitativo seguía subiendo, “si hay bebe, pero no te ilusiones aun, es muy pronto”, dijo el Doctor, ya que mi sangrado seguía ahí. Fue tanta la tortura mental que cambie de Doctor.
Dr. Londoño, excelente Doctor enviado por Dios. El me guio por este embarazo y con la palabra blanda dio paz a mi corazón. Fue duro tener que dejar de trabajar, pero como me decía mi Doctor, era por el bien de K y mío. Todas las veces que tenía que salir corriendo de emergencias al Hospital, el siempre estaba pendiente de cada uno de los pasos. Khamil quería llegar antes de tiempo, pero Dios utilizo a cada una de las personas preparadas para aguantarla un poquito más (nos decíamos: “Khamil quiere ver a mami y a papi ya” jijiji).
A Omar, Esposo mío, gracias por tener paz, gracias por siempre estar ahí. Definitivamente eres un hombre enviado por Dios. Cuando sentía perder el control, siempre me agarrabas las manos, me abrazabas fuerte y le hablabas a Khamil. Ya sé porque K es loca contigo. No había noche que no le hablaras, la llamaras y jugaras con ella. Su primera palabra: “PAPA” y con mucha razón. Era Omar el que cada noche me preparaba mi vasito de leche con chocolate para tomarme las prenatales. Fue él quien se preocupaba por el hecho de que yo tenía que comer. Movía el, cielo y tierra para buscar algo de comer que no me dieran nauseas. Estando en una cama descansando no es fácil la espera, desespera.Pero allí estaba el, haciendo sus payasadas y diciéndome siempre “Eres la mujer más hermosa del universo”. Estando solos aquí en un país lejos de nuestra familia, fue él quien jugó todos los papeles: Mi mejor amigo, mi confidente, mi apoyo, mi amor, mi esposo. Gracias a esa Fe que tienes, que yo digo que es pegajosa, lo logramos, y juntos. Te amo y gracias por en aquel momento estar ahí. Fue en esos momentos que sentí una gran alegría al saber que así como me cuidabas cada una de las 40 semanas, ibas a cuidar a Khamil todos los días de su vida.
Te amo y te amo más al saber que cuidas y amas a Khamil de la manera en que lo haces… Definitivamente hasta que la muerte nos separe….




1 comentario:
wow! la verdad que hay que estar en tus zapatos para saber lo que se siente, a mi sin embargo me todo alreve con mi kung Fu Baby, me embarace super rapido y fue un embarazao mas que tranquilo, pero a los 8 meses mi presion se fue al cielo, y mi higado dejo de funcionar asi que tuvieron que inducirme porque era peligroso tanto para el como para mi.. Mi prueba vino despues cuando paso 13 dias en el NICU lleno de tubitos y aparatos haciendo ruidos y yo sin poder tocarlo. Dios nos pone pruebas que sabe que superaremos para mostrarnos lo fuerte que somos.. =)
Por cierto! Feliz cumplemes Khamil!!
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